La pesadilla de Master Assist


Un consejo firme y constante de Miami Gratis es no viajar sin cobertura médica. Cualquier problema médico relativamente menor en casa puede ser un gran problema y una gran erogación mientras uno está de viaje. Una forma de ahorrar en este rubro consiste en no contratar una cobertura específica para el viaje y usar en su lugar la asistencia de viajes provista por alguna tarjeta de crédito Gold o Platinum. Para los usuarios de Argentina y tarjeta MasterCard este servicio se llama Master Assist. Los usuarios incluso reciben una linda credencial dorada exclusiva para la asistencia médica con los números de contacto ante emergencias.

Dos semanas atrás me encontraba de viaje cuando experimenté un dolor odontológico nada despreciable. Encontré mi tarjeta de Master Assist y procedí a solucionar el primer problema: era necesario llamar a un número de Argentina. Por suerte tenía Skype en el teléfono y una conexión a Internet decente así que me comuniqué al número indicado que resultó ser de un call center en centroamérica.

Como era de esperar me pidieron documento, nombre, fecha del viaje y una descripción del caso. Tras proveer toda la información, el empleado me informó que yo no me encontraba cubierto por ellos – gracias por no verificarlo al principio – y que tenía que llamar a otro número. Lo cual resultaba extraño dado que yo había llamado exactamente al número que figuraba en la credencial.
Con dolor de muelas, lo último que querés es retrasar la asistencia así que llamé al otro número. Tras varios intentos conseguí dar con un representante quien me pidió los mismos datos y al final de todo me informó que yo no estaba cubierto por ellos – gracias también por no verificarlo al principio – sino por el número original al cual había llamado.

Volví a llamar al número original, pero ahora sus líneas estaban colapsadas. Uno, dos, tres intentos y media hora más tarde me volvieron a atender. Me dejaron on hold con el reclamo y… la llamada se colgó. Volví a llamar y tras otros varios intentos y otra media hora conseguí dar con un representante. Tras varios gritos al teléfono el representante me colgó argumentando que la calidad de la llamada era baja. Obviamente que la calidad de la llamada iba a ser baja si no proveían un número local y si ellos para empezar estaban ruteando las llamadas por IP a centroamérica. Tuve que hacer la parabólica humana en el balcón del edificio para conseguir que me entendieran, pero el intento fue infructuoso: el empleado de Master Assist me repitió que yo no contaba con asistencia de ellos.

Fue necesario googlear el número de Mastercard, quedar en espera, hablar con uno y con dos representantes, explicar el caso, quedar en espera otra vez y al final de otra media hora perdida, la gente de Mastercard confirmó que yo sí tenía cobertura y que era un error del call center. ¿Qué podía hacer? Esperar media hora y llamar yo otra vez porque ahora en el medio ellos se iban a comunicar para avisar all call center de Master Assist que era un error y que yo obviamente tenía cobertura.
Dos horas con dolor de muelas y el smartphone recalentado en la oreja por llamados y más llamados y todavía no había logrado la mínima asistencia.
Abrí el estuche con los medicamentos de viaje y encontré un blister de antibióticos y un analgésico opioide. Las cantidades parecían suficientes para aguantar 15 días.

Ya en la playa se me ocurrió un slogan para el servicio de asistencia “MasterAssist: descubra su médico interno o muera en el intento”

¿Se puede confiar en Master Assist?

El servicio de asistencia médica en viaje de las tarjetas de crédito es básico. Uno cuenta con eso, con lo que uno no cuenta es con el maltrato, la desidia y los múltiples mecanismos que van a utilizar para negar incluso esa protección básica. Ante cualquier reclamo argumentan “que la cobertura es de cortesía”

De no ser posible la contratación de una cobertura seria, es mandatorio comunicarse de antemano con la asistencia gratuita y obtener algún comprobante escrito de que van a proveer asistencia en viaje. Llevar suficiente efectivo, abonar los costos médicos y al regreso pedir el reembolso.