¿Conviene tener una tarjeta de crédito que suma millas?


 

A todos les gusta viajar a Miami y si es gratis o barato mucho mejor. Uno de los grandes obstáculos a la hora de llevar a cabo este plan maestro es el pasaje aéreo. Si bien el libro Miami Gratis explica muchos trucos para conseguir pasajes baratos como los pasajes ID90, los vuelos ocultos del ITA Matrix, el Fuel Dumping y el bidding de pasajes, una técnica popular y al alcance de todos son las millas. Es decir, viajar con un grupo de aerolíneas que sume millas y potenciar estas millas con consumos de una tarjeta de crédito.

Pero es válido preguntarse hasta qué punto vale la pena tener una tarjeta de crédito que sume millas.

¿Por qué? Estas tarjetas en general tienen un cargo anual de renovación y cargos mensuales.

A modo de ejemplo, la Visa Lanpass del BBVA Francés en Argentina tiene los siguientes cargos:

COMISIÓN ANUAL $614,38 + IVA
COMISIÓN DE MANTENIMIENTO MENSUAL: $39.15 + IVA
PROGRAMA LANPASS: $238,38+ IVA
$743 + $568.45 + $288.43 = $1.599 por año o bien u$114 al año.

Supongamos que con los consumos uno tarda cuatro años en juntar un pasaje de millas. El pasaje “gratis” costó en realidad u$456 y luego hay que sumar los impuestos de emisión del pasaje, que son aproximadamente otros u$100. Y esto para viajar en ciertas fechas de temporada baja. En ocasiones, incluso en temporada baja la aerolínea puede pedir más millas y es necesario comprarlas.

¿Esto quiere decir que nunca sirve tener una tarjeta de millas?

Las tarjetas de millas sirven en algunos casos y en otros no tanto.

Sirven especialmente si regalan una buena cantidad de millas al sacar la tarjeta, si bonifican los gastos de renovación y sirven especialmente para los autónomos que tienen posibilidad de cargar a la tarjeta gastos del negocio sumando así muchas más millas que los consumos normales de una familia.